Lipolaser: Elimina grasa localizada de forma No invasiva

el lipolaser


El lipolaser lima o cualquier otro lugar del mundo se ha transformado en una de las intervenciones más pedidas en los últimos años. Es un procedimiento de alta precisión y ligeramente invasivo, indicado tanto en la corrección de irregularidades como es el caso de las desproporciones debidas a la acumulación de grasa que no se logra esfumar ni con dietas ni con ejercicio o bien otros tratamientos. Por consiguiente, se trata de una técnica que deja remodelar la silueta, reducir la celulitis y mitigar la flacidez.

La supresión de esta grasa localizada se logra con la aplicación directa del láser en el tejido graso bajo la piel. Siendo ligeramente invasivo, no precisa ingreso hospitalario y el paciente puede incorporarse a la rutina diaria de forma prácticamente inmediata.

Lipolaser vs Lipoescultura Convencional: Diferencias

Las diferencias respecto a la lipoescultura tradicional son múltiples. La más evidente es la tecnología usada, el láser, y los resultados conseguidos, puesto que la cirugía es invasiva en muchísimo menos proporción y te ofrece inmediatos resultados. El lipoláser te ayuda a eliminar de forma fácil la grasa licuándola, a la inversa que la lipoescultura, cuya técnica se fundamenta en “romper” la grasa a través de la cánula para poder aspirarla.

El lipoláser no viene a reemplazar a la lipoescultura, en tanto que se centra en pequeñas y limitadas áreas de grasa localizada y no se extrae tanta cantidad de grasa como en la lipoescultura usual. La abertura pequeña de la luz láser tiene un campo parcialmente limitado de acción y de ahí que el lipoláser se aplica en zonas reducidas que requieren mayor precisión en el control de las cánulas de extracción y que son de muy difícil acceso para el instrumental usual.

Por tal motivo, una de los beneficios del lipoláser es que deja tratar acúmulos grasos pequeños en zonas donde la lipoescultura tradicional no puede actuar. Además de esto, corrige las irregularidades que se desarrollan en zonas sometidas a liposucciones usuales.

Otra diferencia radica en que el lipoláser da mayor solidez cutánea al favorecer la retracción o bien estiramiento de la piel, y de este modo evita la posible flacidez que se puede producir en el pos-liposucción.

En el post-operatorio asimismo se observan múltiples diferencias. Siendo una técnica ligeramente invasiva, no necesita de hospitalización ni tampoco procedimientos anestésicos mayores (ni anestesia epidural, general o bien sedaciones de gran extensión, solo anestesia local) con lo que reduce el peligro quirúrgico.

También, las molestias ocasionadas por el post-operatorio son leves (el dolor es menos, el sangrado y capacitación de hematomas, inflamación, etc) y deja la reincorporación a la actividad en veinticuatro horas.

Zonas donde actúa el lipoláser

Una de las grandes ventajas del lipoláser es que puede tratar en todas y cada una de aquellas zonas del cuerpo donde haya tejido graso.

La Técnica

El tratamiento por lipoláser se empieza colocando dentro de la piel una solución anestésica cuya función es diluir la grasa. Esta solución está compuesta de suero fisiológico y lidocaína. Entonces, por medio de una pequeña incisión de unos pocos milímetros, se introduce el láser por una cánula finísima y flexible. Al desplazarlo por la grasa, el láser va destrozando los adipocitos a través del calor y convierte la grasa en un líquido oleoso. La grasa que ya ha sido licuada es eliminada por el propio cuerpo, asimismo también se puede aspirar a través de una cánula fina.

Conforme el láser va licuando la grasa, solidifica asimismo las pequeñas venas, eludiendo así el sangrado y además estimula que se produzca colágeno en la piel y también al tejido graso. Esta acción beneficia la retracción de dichos tejidos y atenúa la flacidez.

Post-operatorio

Al acabar con este tratamiento, se coloca una venda compresiva en la zona trabajada y el paciente está listo para reincorporarse a su rutina diaria en apenas veinticuatro horas, en tanto que se efectúa con anestesia local y no precisa hospitalización.

Siendo un procedimiento poco violento, la restauración es veloz, prácticamente sin dolor ni hematomas, solo con una minúscula inflamación. La coagulación de las venas pequeñas a lo largo de la intervención reduce sensiblemente las posibles inflamaciones y la posibilidad de hematomas.Se precisa llevar una prenda de compresión o bien faja a lo largo de dos semanas más o menos y hacerse drenajes linfáticos manuales a lo largo de ese periodo.